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lunes, 16 de diciembre de 2013

Hay un motel con una recepcionista estúpida y un hombre a mi lado que vino a matarte (en mi recuerdos) que vino a robarte la voz, y vino a brindarme el calor que tu cuerpo no me dio. Después llega el desastre de tocarme sola, de extrañarte, las canciones cobardes, los tragos de tequila amargos. Vuelvo a verte moreno entre la gente, tan guapo como siempre pero ahora en los hoteles muerdo otra ropa interior, vuelvo a verte sonriendo en los andenes...

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